LA
CRUZ DE CHALPON
El
pueblo de Motupe está ubicado a 90 kilómetros al norte
de la ciudad de Chiclayo, en el departamento de Lambayeque, en la costa
del Perú. El 5 de agosto de 1868, en Motupe, un joven de 22 años
llamado José Mercedes Anteparra descubrió, dentro dc una
gruta del cercano y empinado cerro Chalpón, tina cruz de madera
de gavacán de unos dos metros de largo.Hacia tiempo que esta
cruz era buscada, y su descubrimiento se debió nada menos que
al empecinado deseo de sus tic-les por hallarla.
La
historia de esta cruz, y de otras dos más, es la siguiente. En
el año 1860 apareció en Motupe un religioso franciscano
de nombre Juan Abad, el cual llevaba una vida muy recogida y austera.
El pueblo lo llamaba el Ermitaño o padre Abad y nadie sabía
dónde moraba. Juan Abad se presentaba los días sábado
en Motupe y Olmos alternadamente; rezaba el rosario en el templo, decía
misa. Bautizaba y luego desaparecía.
En
ambos pueblos el Ermitaño hizo buenos amigos, quienes le daban
posada y alimento, pero nunca dinero. Fue a través de estos amigos
que con el tiempo se supo que el religioso había construido tres
cruces y que las había instalado en tres cerros de la región:
(thalpón, Penachi y Rajado, aunque no se conoció nada
sobre los sitios exactos donde estaban. Así como Juan Abad apareció,
desapareció. Parece ser que se interné en la sierra, en
donde contrajo la enfermedad de lchismaniasis, uta. Murió en
Lima el 13 de octubre dc 1866.
Desde
ese momento, considerando los pobladores de la zona la vida piadosa
y austera de este sacerdote, dieron en buscar las cruces que él
hizo y que representaban el paso por Motupe de este anacoreta. El cerro
Chalpón está a una distancia de más o menos diez
kilómetros de Motupe. Se trata de un empinado monte de difícil
acceso, cuyo cuerpo rocoso esta cubierto de vegetación escasa
en sitios donde el intemperismo ha roldo la roca y generado tierra vegetal.
Sin embargo, en este cerro domina lo abrupto y seco sobre lo verde y
húmedo. Al parecer, el Ermitaño vivía en una cueva
del cerro Chalpón, obra de la naturaleza pero mejorada en algo
por él mismo. El sitio donde él clavó la cruz es
muy áspero.
Cuando
se pasa por la carretera Panamericana Norte hacia Piura, cerca del lugar,
se aprecia en conjunto el cerro y sus alrededores. Esto recuerda aquellos
paisajes chinos pintados sobre seda en los que asoman por aquí
y por allá montes desnudos entre los cuales aparece una rala
vegetación. La suerte de las dos cruces restantes (las de Penachi
y Rajado) es incierta. Parece que la dejada en el cerro l'cnachi, que
pertenece al distrito de Salas, fue en algún momento hallada,
mas no se habla mucho de ella.
La
dejada en el cerro Rajado, al parecer, resbaló de las manos dc
su descubridor y cayó a un profundo cañón, dc donde
no ha sido da. Así, pues, en propiedad, una sola cruz es la venerada
en el marco de tina peregrinación multitudinaria sólo
comparable a la del Señor de los Milagros en Lima. La Cruz de
Chalpón es rústica y sus dos brazos suman aproximadamente
dos metros de largo. La espiga vertical mide algo más. En la
actualidad sus troncos no muy gruesos están cubiertos con anillos
de plata y oro y están instalados sobre una peana de metal.
De
este modo se preserva la cruz y se la defiende del fuego, pues día
y noche arden a sus pies, en el suelo de la cueva de Motupe, innumerables
luminarias. Desde el hallazgo de la Cruz de Chalpón las cosas
han cambiado mucho. Antiguamente la bajada de la cruz desde su cueva
hacia el llano era una tarea difícil que demandaba el concurso
de muchos devotos. La cruz era deslizada hacia abajo por medio de cuerdas
e igual cosa sucedía para volver a instalarla en su refugio al
terminar los festejos.
Por
indicación previa del padre Abad, la cruz debía permanecer
en su cueva casi todo el tiempo y sólo podía ser llevada
al templo de Motupe, por pocos días, para su pública veneración.
Actualmente, desde más o menos 1950, cl lugar donde se encuentra
la gruta ha sido ampliado y cuenta con un voladizo desde donde se puede
decir misa y una infraestructura de escalinatas y barandas. Al aproximarse
el 5 de agosto, fecha central de la fiesta y día del hallazgo
de la cruz por José Mercedes Anteparra, se advierte en Motupe
una gran actividad.
Llevan
el pecho cruzado con una banda en la que se inscribe en grandes letras
doradas su condición dc peregrinos y el lugar sacro a donde se
encaminan.Ellos no pueden filmar ni beber licor durante el peregrinaje.
A medida que se aproximan a Motupe los conjuntos de caminantes parecen
riachuelos que se suman a otros para formar nos y luego torrentes, pues
estando próximos a su destino apuran cl paso para llegar al templo
y postrarse a los pies de la cruz.
En
tiempos antiguos, con el apoyo del obispado de Trujillo, tocó
a José Mercedes Anteparra abrir el camino a la cruz y a su culto.
El día de hoy los peregrinos, los visitantes y los turistas dejan
muchas limosnas en el templo. El destino de ellas ha causado mucho malentendido
y celo, pero gracias a las limosnas es que la cruz tiene bellos ornamentos
en plata que desde tiempos de Anteparra se ha venido elaborando.
Las
sumas recaudadas en la actualidad son grandes y en pos dc su manejo
se ha producido frotes entre la autoridad eclesiástica y los
fieles. Se ha asfaltado calles, se ha mejorado locales escolares y el
templo se ha visto favorecido. La comisión, en un gesto que tiende
a disipar cualquier tipo de problema, contabiliza, en acto público,
todo el dinero dc las limosnas y comunica al pueblo la suma total de
lo recaudado. La cruz, por si sola, tiene gran poder de convocatoria.
Su
dramática aparición y desaparición del pueblo de
Motupe y su retiro en lina alta y difícil cueva crean la atmósfera
justa para anhelar verla, postrarse ante ella y llevar a rincones lejanos
el prestigio de haber estado tan cerca dc lo sagrado. Tres días
antes de la fecha central de la fiesta dc la Cruz de Chalpón,
el día 2 de agosto, los fieles se dirigen al cerro a fin de preparar
cl descendimiento de la cruz. Como los alrededores son quebrados se
ha hecho necesario construir puentes en algunos tramos a fin de que
los automóviles puedan aproximarse.
El
día 3, en lo alto del cerro, dentro de la misma cueva, se realiza
una misa con la cruz presente, la que luego procede a ser bajada. Son
muchos los fieles que anhelan estar cerca de ella, así que los
cargadores se alternan a medida que la cruz desciende desde el cielo
hacia la tierra. El día 4 la cruz ingresa en anda al pueblo de
Motupe. Previamente la cruz se ha detenido en las afueras y allí
ha sido "vestida" con sus bellos ornamentos.
Luego
se le ha colocado "milagros", que son ofrendas de los fieles
por las diversas gracias recibidas. Varias bandas dc música reciben
a la cruz, que comienza lentamente a aproximarse a la ciudad, donde
empiezan a aparecer los primeros arcos bajo los cristales debe pasar
el sagrado madero, arcos tienen en su centro "nubes", que
son artefactos dispuestos de tajadas como las de una naranja. De cada
arco se jala un cordón que permite que la "nube" se
abra y deje caer una lluvia de pétalos de flores, perfumes, papelitos
con versos alusivos al madero y hasta palomas que luego alzan el vuelo.
La
comitiva que ha ido avanzando se ha convertido ya en una inmensa procesión.
Muchos padres de familia, que llevan a sus hijos menores sobre los hombros,
encabezan este acto, formando así uno de los aspectos más
poéticos del culto. A estos niños se les denomina "ángeles"
y van vestidos corno tales o de llanco. Los pequeños portan en
sus inanes cintas blancas cuyos extremos opuestos se atan a la cruz.
Un conjunto da la ilusión de estar transportando con sus cintas
el gran madero y su anda.
Al
atardecer del día 5, la fecha principal de la festividad, sale
la procesión, cuya cruz se recoge en su templo el alba del día
6, iluminada por un generador portátil. En la plaza principal
se enciende, muchos "castillos" de fuegos artificiales, mientras
los hombres de música no cesan de tocar sus instrumentos. Cohetes
y avellanas también iluminan el espacio.